Trekking LIFE Alpes Dolomitas: Para una vida más consciente | LIFE Leadership School

Trekking LIFE Alpes Dolomitas: para una vida más consciente implica poner foco activo en un@ mism@, dedicarnos más atención: la respiración, sensaciones corporales, la inmensidad de los pensamientos y los mensajes de las emociones

Artículo publicado originalmente en : Trekking LIFE Alpes Dolomitas: Para una vida más consciente | LIFE Leadership School

En unas montañas y valles patrimonio de la humanidad, consideradas por Reinhold Messner como obras de arte, hemos acudido a poner foco activo en nosotr@s mism@s, a dedicarnos más atención: la respiración, las sensaciones corporales, la inmensidad de los pensamientos, la profundidad y mensajes de las emociones. El reto: hacerlo superando los 9.000 metros de desnivel positivo acumulado y los 135 kilómetros de recorrido del Trekking LIFE Alpes Dolomitas. Y lo hemos conseguido, incluso sobreponiéndonos a la adversidad.

Sentir la immensidad. Desde la ventana del mini-bus el horizonte se acercaba bruscamente a una mirada atónita, ilusionada y temerosa del reto que afrontaríamos día tras día, a partir de mañana. Paredes de calcárea flanqueaban profundos valles, y el agua huía drástica de allí donde precisamente íbamos, la base del macizo de la Marmolada (3.343 metros), desde donde ya a pie, y con una media de 11 Kg en la mochila, comenzaba nuestro trekking.

Respirar. Tomar conciencia de la sensación de inspirar. Lenta y profundamente. Y de la sensación de expirar. Prestar atención a este simple y esencial mecanismo de nuestra vida, y hacerlo con aplicación deportiva: de ir a nuestro ritmo, de optimizar nuestra energía, de vaciar la cabeza de pensamientos superfluos, de centrarnos. Así planteamos las primeras jornadas y todas las grandes pendientes a superar. No resultaba fácil. Es curioso como frecuentemente dejamos de lado aquello más importante conducidos por las prisas o la rutina del día a día.

Observar y conectar con el entorno. Subiendo hacia las Cinque Torri y el Pico de Lagazuoi (2.835m), antiguas trincheras y vías ferratas nos recorsaban que la humanidad también posee la capacidad de destruir y destruirse, pues éste fue uno de los frentes de la Primera Guerra Mundial. Especialmente estático por lo abrupto del terreno, ambos bandos practicamente tansólo pudieron mantener posiciones a uno u otro lado de las montañas. Pararnos a sentir nuestro alrededor, aunque sólo fuese en breves instantes, nos acercaba a la magnitud de la naturaleza, como entidad viva y eterna. Los paisajes eran espectaculares; los refugios, cómodos; la compañía, muy grata; y la comida, bien sabrosa.

 

¿Qué te ha aportado esta experiencia? Testimonios

«Centrarme en lo que es más importante, dedicarle tiempo y enfocarme en cosas concretas»

«Tomar más conciencia, superación personal»

«Bagaje en la vida, -¡tú puedes!-»

«Equilibrio»

«Una experiencia que la vives desde dentro, cada un@ ve una montaña diferente»

«Alegría inmensa, quiero más»

«Superexperiencia, un espectáculo de la naturaleza»

«Nosotr@s formamos parte del paisaje, gratitud»

«Cada día es un reto, una manera de crecer»

«Ideal para conectar con la naturaleza y después con el resto de mi vida»

«Eres tú el que camina y lleva la mochila»

«Desconectar, dejar lejos al estrés»

«Mires donde mires todo es como una postal»

«Poder parar y dedicarse atención»

«De esas vacaciones que recuerdas toda la vida»

 

Meditar y disfrutar del silencio. El profundo y solitario valle de Travenanzes suponía una de las etapas fuertes de la ruta, por la combinación de su desnivel negativo acumulado (1.500 m), por su distancia recorrida (19 km) y por la acumulación de cansancio de jornadas anteriores. Además, acababa con una fuerte subida. Aún sin haber superado el 50 % del trekking, la cabeza empezaba a generar algún pensamiento boicoteador: ¿podré acabar el trekking?, ¿aguantarán mis pies? ¿o las rodillas? ¿estará todo bien en casa? ¿y en el trabajo? ¿estaré ralentizando al grupo?… era importante mantener la cabeza equilibrada y enfocada en las sensaciones, aprendiendo a medir el esfuerzo hacia una mejora del rendimiento individual y grupal. Meditaciones sobre la respiración y las sensaciones nos ayudaron a mantener la autogestión necesaria para continuar disfrutando.

Superación y conciencia corporal. Cuando te das cuenta de que estás superando la mitad del reto que tienes entre manos, todo aquello que te ha impulsado hasta aquí, se vuelve más claro. Y si además lo simbolizas ascendiendo el Pico de Lavinores (2.510m), con 360 grados de gozo y agradecimiento a tu alrededor, el pecho se infla y se eleva. La tarde redondeó la jornada, pues la dedicamos a ejercicios de propiocepción y conciencia corporal. Agradeciendo a cada parte de nuestro cuerpo que nos hubiesen llevado hasta aquí y, a la vez, animarlas a seguir adelante.

Resiliencia gestión de expectativas. Valle tras valle el trekking nos iba mostrando diferentes pasisajes, culturas y tipos de cervaza. El impacto del hermetismo propio de los valles primarios en regiones montañosas tan extensas como los Alpes Dolomitas resultaba palpable incluso hasta en el tipo de comida. A uno de los dos equipos con los que recorrimos la ruta, súbitamente la meteorología cambió: la lluvia y la nieve nos acompañaron durante los 3 días siguientes. En el contexto de un trekking, si llueve durante todo el día, comporta afrontar incomodidades pues resulta difícil secar toda la ropa en los refugios, y también porque ya sea por condensación como por colapso de la capa impermeable acabas caminando con la ropa húmeda, o mojada. Los paisajes no dejan de ser más salvajes y auténticos pero, eso sí, las vistas no son las mismas. Pasamos al lado de las colosales Tre Cime di Lavaredo, míticas también por haber sido consideradas durante muchos años como no-escalables, y aunque no disfrutamos plenamente de sus vistas, aceptamos el momento con la motivación de adaptarnos a las circunstancias. Nunca habíamos caminado tan mojados -literalmente de arriba a abajo- durante tanto tiempo y, aun así, llegar tan satisfechos al siguiente cálido y acogedor refugio.

Juntos acabamos logrando los objetivos: completar la ruta, disfrutar de la experiencia y aprender desde la práctica por una vida más consciente. Con la mirada nostálgica del lago Soraposs y del imponente Monte Cristallo, el trekking llegaba a su fin en Cortina d’Ampezzo. Agradecidos a los Dolomitas, los 10 días de caminar paso a paso cargando con lo mínimo en una naturaleza espectacular dió paso a otro tipo de belleza y ritmo: Venezia. Ciudad única en el mundo por su historia, arte y constitución, que saboreamos descubriendo curiosidades tales como que es precisamente la madera de los Dolomitas la que fundamenta gran parte de la ciudad. Un final que cerró el círculo y que puso, sin lugar a dudas, la guinda a un viaje inolvidable.

Si te interesa, esta es la ficha de este experiencia formativa: https://www.lifeleadershipschool.com/tienda/life-trekking-dolomitas/

Y este año.. NOVEDAD: ¡PATAGONIA!


Pablo Lapuente y Toni Abelló
Pablo es Coach/formador y Toni es formador y diseñador de contenidos. Desarrollan habilidades de Inteligencia Emocional y Liderazgo en LIFE Leadership School, desde donde proponen cursos de comunicación, resolución de conflictos, coaching… Trekkings formativos a lugares como Nepal, Perú, Patagonia.. Campamentos para adolescentes en los Pirineos y formaciones para Empresas y equipos de directivos desde La Escuela de Liderazgo by Edurne Pasaban. Tambien son guías de montaña y piragüismo


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