Pablo Lapuente Coaching Lleida

Coaching especializado en Lleida

Cómo mejorar la autoestima: Preparar el camino

¿Quieres mejorar la Autoestima? Aquí presentamos qué tener presente para empezar a mejorar la autoestima en adolescentes y adultos. Aspectos útiles a tener en cuenta para preparar un camino que va a requerir altas dosis de Inteligencia Emocional, diversión, retos, cierto orden y fe, en uno mismo y en los demás.

¿Qué es la autoestima? La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos en un momento dado. Esa evaluación que cada un@ tiene de sí mism@ que a la vez  se nutre y propicia tanto sensaciones como situaciones.

Autoestima

Es, por lo tanto, algo que fluye según la interpretación que hacemos de la  información que obtenemos de cada momento, tanto de ahí fuera como de nuestro interior. Y al mismo tiempo algo que nos predispone ante nuevas experiencias y las vivencias que tengamos de ellas. Abarca varios factores intrínsecos de la Inteligencia Emocional.

Tras esta introducción es importante matizar si el interés que tienes, lector, sobre el artículo radica en mejorar la autoestima o en ayudar a alguien a mejorar la suya. Exigirá, en cualquier caso el ejercicio de abstraerse por unos instantes y tratar de observar la visión general que ofrece este artículo. Deja tu vocecilla y las conclusiones para cuando hayas acabado de leer y estarás más predispuesto a sacarle el jugo.

 

 Es normal atravesar periodos de tiempo más flojos, has de saber que  se puede mejorar la autoestima, a cualquier edad.  Se le suele asignar mayor criticidad a la baja autoestima cuando surge en niños o adolescentes, pues se considera que es entonces cuando mayor potencial de desarrollo tenemos. Por lo que a su vez es también frecuente encontrar adultos que no reconocen estar pasando por un periodo de baja autoestima, creyendo que son demasiado “adultos” como para cambiar o llegar a sentirse mejor. En cualquier caso podemos decir que la autoestima es como una bola con inercia, que se va forjado por diversos factores durante el desarrollo de una persona (infancia, adolescencia, edad adulta) y que puede cambiar si le dedicamos atención y trabajo durante unos cuantos meses.

El impacto de un estado de baja autoestima puede afectar no sólo a la persona en cuestión, sino también a quienes le rodean y al contexto o clima  exterior. Y a la inversa. Adquiere, por lo tanto, una dimensión sistémica; nos será útil tenerlo en cuenta de cara a mejorar la autoestima. Es decir, se trata de mirar el asunto con amplitud de miras no sólo poniendo el foco en uno mismo, ni tan sólo en los demás o en el contexto, más bien en su conjunto. De algún modo se trata de ganar perspectiva.

La realidad es un concepto relativo. Ante un mismo acontecimiento la vivencia y su posterior valoración, pueden ser tan diversos como personas a las que se les pregunte.

 

Quien tiene una baja autoestima, en un momento dado, además de tener malas e incómodas sensaciones –como la que por ejemplo aporta la ansiedad-, siente poca confianza en sí mismo,  es muy sensible a sus limitaciones  y puntos débiles preconcebidos y poco a los fuertes. Tiende a actitudes muy conservadoras ante el riesgo, mejor no ganar nada que afrontar la posibilidad de perder. Imagina unas “gafas” que al ponértelas, te hiciesen sentir desganado, sin grandes sueños, un tanto desgraciado y atrapado bajo un disfraz. Son las que lleva puestas durante todo el día.

Con tal de hacernos a una idea de lo que puede implicar tener la autoestima baja, imaginemos ahora como responderías a una situación en la que con esas “gafas de la baja autoestima” puestas:

  • Siendo niño, se te ha olvidado la bolsa de la comida en casa.
  • Siendo adolescente, te hacen salir a exponer algo frente al resto de alumnos.
  • Siendo adulto, tu pareja te transmite lo mucho que te necesita y depende de ti.
  • Siendo padre, a tu hijo le van mal los estudios o el trabajo.

Para remarcar la diferencia, imagina cómo responderías a cada una de las situaciones anteriores bajo unas “gafas” que al ponértelas te hiciesen sentir confiado, sereno, conocedor de cosas a mejorar en ti y también de aquello que se te da mejor.

Con una autoestima baja, condicionamos las situaciones y experiencias que ocurren a nuestro alrededor, propiciando que ese proceso se perpetúe. No obstante, siempre hay posibilidad de un factor sorpresa, estímulos que pueden surgir súbitamente y que nos hacen responder de manera distinta, dejando nuestra percepción a la baja a un lado y actuando de tal manera que ,de repente, reconocemos un logro en nosotros. Una meta cumplida, algo de lo que alegrarnos y sobre lo que recapacitar, para hacer una autoevaluación más certera y mejorar la autoestima.

Quien piensa que en el siguiente paso va a tropezar, está incrementando la probabilidad de hacerlo. Y claro, quien piensa asiduamente en determinada oportunidad, propicia que acabe sucediendo.  Esto es debido al concepto de “ensayo mental”, que es la visualización de un evento futuro y que crea nuevas cadenas neuronales, por ejemplo se emplea en el ámbito del rendimiento deportivo, visualizando los movimientos de ese salto, carrera o gesto técnico deseado. Es un modo de predisponernos a que algo ocurra, aunque no resulte útil obsesionarse con ello.

 

Quien se relaciona con alguien que tiene baja autoestima, como decíamos, se ve influenciado en función de la naturaleza de la relación y del contexto en el que acontezca. No es lo mismo vivirlo como madre, que como jefe en situación de crisis, que como hijo en paro, compañero de trabajo o como pareja a la que uno quiere conservar a toda costa, ni mucho menos como un absoluto desconocido con el que coincidimos en un viaje. La sensación común es la absorción de gran cantidad de energía por parte de la otra persona, el cómo reaccionamos momentáneamente es complejo de abarcar.

Podemos decir, no obstante, que si la baja autoestima impacta en la relación durante mucho tiempo, las respuestas tenderán a ser disonantes, llegando a mostrar escepticismo, rechazo, agresividad o egocentrismo.

Un efecto asociado a mejorar la autoestima es el de tener relaciones más satisfactorias para todos los que forman parte de ellas. Estar a gusto con alguien, disfrutar relajadamente, atraer y sentirse atraído o sentirse motivado por un compañero, un empleado o un jefe son ejemplos del impacto que puede tener en las relaciones.

 

Según el nivel de estrés de la situación afrontada por una persona con baja autoestima se producirán cambios hacia la mejora o hacia el empeoramiento. Con niveles demasiado bajos de estrés la apatía y la falta de activación podrán conducir hacia estados de pasividad y mayor aislamiento. Por el contrario, niveles demasiado altos de estrés reforzarán la desconfianza en uno mismo y aumentarán la sensación de miedo. Existe pues un nivel de estrés óptimo en el que hallar la motivación, el reto asumible, algo por lo que merezca la pena un poco de esfuerzo y riesgo.

 

Ingredientes básicos para mejorar la autoestima (la tuya y la suya)

Son puntos aplicables tanto por la persona que quiere mejorar la autoestima como por la que quiere ayudar o acompañar a otra, a mejorarla.

01_03Divertirse no cuesta tanto y nos hace sentir sensaciones óptimas para comenzar a mejorar nuestra autoestima y la de los demás. Busca pequeñas actividades que te diviertan y que dependan de ti sin perjudicar tu salud ni la de otros. Sonreír es algo que beneficia tanto al que lo hace como al que lo presencia. ¡Ah! No cuenta seguir haciendo lo mismo que hasta ahora: si nada cambia, nada cambia.

2Fijar pequeños retos, hitos que cuesten algo de esfuerzo pero que sean realizables. Es seguir la consigna de desarrollo próximo, aprendiendo de forma simple y no siempre fácil. Lo cual contribuye a entrenarse a niveles de estrés óptimos, que generen motivación e interés y que a su vez, impliquen aprendizaje con el que poder avanzar en un entorno no controlado.

01_05Establecer un equilibrio, cierto orden en la cotidianeidad. Dicen aquello de que el hábito hace al monje, pues con nuestros cerebros, pasa lo mismo. Diversos estudios indican que un periodo de 3 a 6 meses suele ser suficiente para consolidar cambios en nuestros patrones de conducta y mejorar la autoestima. Por lo que hay que tomárselo con calma y tratar de que haya una continuidad y regularidad. Pautas básicas como dormir entre 7 y 8 horas, levantarse temprano, hacer ejercicio físico con regularidad, comer equilibradamente y dedicarse atención, serán grandes aliados. Levantar la cabeza y emplear el cuerpo al aire libre frente a estar pegado a un móvil o a un ordenador, mucho mejor.

4Tener fe en uno mismo, y en los demás. Confianza, intención en que, tras la tormenta –cualquiera-, siempre viene la calma. ¿Cómo confiar cuando precisamente uno siente desconfianza?

Por naturaleza podemos desear el bienestar propio o ajeno con inmediatez. Prueba a mantener la serenidad ante el llanto, que no pasa nada por llorar. Date y dale tiempo para que las cosas vayan cambiando poco a poco. Tendemos a querer liberarnos de la carga acumulada de ansiedad que provoca el malestar ajeno al tener pequeños avances, y es un camino en el que se suele dar dos pasos y retroceder uno.

La comunicación, expresarnos y escuchar,  nos sirve para no reprimir lo que nos ronda por dentro y a abrirnos a novedades.

Fijar plazos razonados, en los que cumplir pequeñas metas, contribuye a generar compromiso y criterio ante el siguiente paso. De vez en cuando párate a mirar atrás y a valorar el esfuerzo dedicado al camino recorrido. Si te está costando siempre puedes recurrir a un profesional que te ayude a mejorar la autoestima.

01_09Entrénate en Inteligencia Emocional y en liderazgo, aprenderás a mantener un equilibro en hacer y dejar hacer que las cosas vayan a mejor, las tuyas y las de los demás. Los retos forman parte de la vida.

 

 

Más sobre liderazgo, Inteligencia Emocional, Naturaleza y otros temas en este blog, en este link,  síguenos en fbk e inscríbete a nuestra Newsletter para estar al día – introduciendo tu email al pie de la web-.

 

Pablo Lapuente

Fundador/Instructor en LIFE Leadership School (www.lifeleadershipschool.com)

Formador y Coach especializado en Liderazgo, Organizaciones y Relaciones e Inteligencia Emocional

Guía de Montaña y de Piragüismo

Artículo completo publicado en : Cómo mejorar la autoestima: Preparar el camino | LIFE Leadership School

Cómo mejorar la autoestima II: La espiral de la autoestima baja

Medidas para salir de la espiral de insatisfacción, autocrítica, indecisión, necesidad de agrado o ansiedad atribuidas a la autoestima baja

(Nota al lector/a: añado el primer párrafo del artículo “Cómo mejorar la autoestima: Preparando el terreno” con tal de introducir el tema)

¿Qué es la autoestima? La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos en un momento dado. Esa evaluación que cada un@ tiene de sí mism@, que a la vez  se nutre y propicia tanto sensaciones como situaciones.

Es, por lo tanto, algo que fluye según la interpretación que hacemos de la  información que obtenemos de cada momento, tanto de ahí fuera como de nuestro interior. Y al mismo tiempo algo que nos predispone ante nuevas experiencias y las vivencias que tengamos de ellas. Abarca varios factores intrínsecos de la Inteligencia Emocional.

Cuando todo se hace cuesta arriba..

Fábula de la autoestima y la bañera

Muchas veces empleo esta fábula para concienciar de los efectos de la autoestima baja y promover un plan de acción al respecto.

Imagina una bañera, con un grifo que da entrada al agua y un desagüe que le da salida. El nivel de agua que tiene en un momento dado la bañera, representa la autoestima. Es normal que el nivel de agua de la bañera sea distinto según cuando la miremos, puesto que la autoestima fluctúa conforme sacamos “lecturas” de nuestras experiencias. Normalmente, una conclusión positiva de una determinada experiencia (como por ejemplo “he aprobado una oposición y me alegro de haberlo conseguido”) hace que el grifo de entrada vierta un punto de agua. No obstante, una conclusión negativa de otra experiencia (como por ejemplo “se me ha quemado la cena que llevo horas preparando para mis invitados”) hace que el desagüe pierda un punto de agua. De la alternancia de entrada y salida de agua, la bañera dispone de un determinado nivel que va variando en cada momento.

Es normal, cuando coinciden varias experiencias que interpretamos como negativas o incluso en combinación con alguna lectura en negativo a la que le atribuimos mayor peso (“se han burlado de mi en el trabajo, colegio..”), que nuestra autoestima baje. Generalmente saldremos por nuestro propio pie de esa situación, con nuevas lecturas positivas  de otras experiencias, y el nivel de autoestima –de agua en la bañera- subirá.

Es decir, tanto el grifo (experiencias interpretadas positivamente), como el desagüe (experiencias interpretadas negativamente) implicarán la misma cantidad de agua cada vez. El grifo añadirá un punto de agua a la bañera y el desagüe se lo quitará.

Además, en esa bañera hay un limbo, un determinado nivel de agua (autoestima) a partir del cual, si nuestra bañera está por debajo, cambian los flujos de entrada y salida: con la autoestima baja -por debajo de ese limbo- cada experiencia positiva sumará un punto de agua y cada experiencia negativa restará tres puntos de agua. Miraré la bañera más sensibilizado a ver las pérdidas, las reglas de juego habrán cambiado, el modo de fluctuar de nuestra autoestima generará un círculo vicioso, ya que tenderé a no correr ningún tipo de riesgo para “asegurar” que no pierdo todo el agua, que no me quedo sin autoestima.

¿Qué pasa si tengo la autoestima baja? Indicadores de la autoestima baja

En ese punto –en el que el nivel de agua de la bañera está por debajo del limbo- gran parte de los “indicadores de la autoestima baja” aparecerán en la persona:

  • Inseguridad/indecisión. “No sé qué hacer.., haga lo que haga no me gusta/será peor.., no hay mejor opción que la de seguir no haciendo nada”
  • Autocrítica regular, cotidiana y sutil, ante cualquier potencial de cambio (procesos de autosabotaje). “No te lo mereces”, “Eres demasiado / demasiado poco..”, “no vale la pena”, “qué dirán de ti..”
  • Insatisfacción. “Nada me satisface.., ni me motiva.., alguna cosa no está mal pero tampoco me hace ser feliz”
  • Aparición de comportamientos tóxicos: amurallamiento, “culpabilización”, estar a la defensiva o el desdén
  • Impulso de complacer a l@s demás, búsqueda desmedida de aprobación ajena
  • Ansiedad
  • Incremento de la sensibilidad ante los “estándares sociales”. Las diferencias entre “lo que creo que soy” con respecto a “lo que debiera ser” se agudizan y se vuelven críticas
  • Náusea de rol: “no me gusto a mi mism@”

La espiral

Manifestar alguno de estos indicadores no es sinónimo de autoestima baja. Insisto en que es normal pasar por fases de desatino a lo largo de la vida, en mi opinión forma parte natural de nuestro desarrollo.

No obstante, cuando aparecen todos estos indicadores, o casi todos, en un período prolongado de semanas, e incluso meses, podemos sospechar que los efectos de una autoestima baja están haciendo mella. La sensación de vivir en una espiral de despropósito, en la que cada vez existen menos opciones y disposición a hacer algo al respecto convierte la experiencia de vivir en algo gris, apagado e insípido, acompañado de episodios de sufrimiento.

Creo que precisamente ese sufrimiento es la clave para salir de la espiral. Supone un estímulo suficientemente fuerte como para motivarnos a cambiar, partir hacia un estado más satisfactorio.

Salir de la espiral

Y aquí llega lo difícil: salir de esa espiral de autoestima baja. Como consideraciones previas he observado que en función de la personalidad la respuesta es mejor a determinadas estrategias que otras, no obstante, como principios generales para mejorar la autoestima baja, y romper la espiral:

1.Conocer el contexto e implicaciones de la autoestima baja. Es decir, ser consciente de los indicadores, funcionamiento e implicaciones de la autoestima baja. Supone reconocerse en esa situación y comprenderla. Empezar a hacer “cosas” sin la percepción de que las hacemos con una finalidad concreta, con una estrategia, fácilmente nos conducirá a la frustración y la desmotivación por el propio cambio. Reconocer un estado propio de autoestima baja, lo que ello supone y lo que podemos hacer al respecto, ayuda.

2.Haz un seguimiento de tus procesos de autocrítica / autosabotaje ante el cambio, de cuándo aparecen esas voces de “autocrítica” (qué estaba pasando en esa situación, cuál ha sido el mensaje/s de “autocrítica”, qué sensaciones has notado en ese momento). Anótalos y conócete. Es un gran paso para darte cuenta de su impacto, y así, gestionarlos. Por gestionar esos procesos de autocrítica me refiero a que, una vez los identificamos, no dejarse limitar por ellos.  

Por ejemplo ante cualquier iniciativa de cambio –a mejor- de rutina, o deseo por mejorar nuestra vida, aparecerán “voces” en nuestro interior del tipo –Ufff, no podré conseguirlo”-, -“es demasiado difícil para ti”-, -“se van a reir de ti”-.  Sin esta labor de seguimiento, ni nos damos cuenta de que lo hacemos y por lo tanto nos autolimitamos. Ni siquiera iniciamos el cambio, no llegamos a mover un dedo. Una vez empezamos a ser conscientes de esos mensajes de autocrítica / sabotaje podemos hacer uso de la autogestión, no dejándonos condicionar por las mil y una sensaciones de miedo, comodidad, vergüenza.. que puedan surgir y avanzando en lo que nos habíamos propuesto.

3.Ahondar e identificar qué es realmente importante en tu vida. Qué te hace/haría vibrar, sentir pleno, sentirte armoniosamente a gusto. Esto supone definir tus propios valores de referencia

No hablo de los típicos conceptos Disney de familia, amigos, pareja, trabajo, hijos, salud, dinero y amor. Hablo de lo que realmente es importante para ti, y de lo que ello implica en tu vida. Puedes partir de uno de los “tópicos” anteriores como por ejemplo la familia y acabar dándote cuenta que para ti, lo que la hace tan importante es el sentido de pertenencia, o el factor de querer y ser querido, o el de incondicionalidad, o el de cuidar de los demás… para cada persona podría tener una implicación distinta bajo la misma “cáscara” de la palabra familia. Es de esas implicaciones más profundas donde hallaremos nuestros valores personales de referencia.

4.En base a tus valores de referencia, establece una estrategia de definición de retos/objetivos alcanzables. Pequeñas acciones de cambio que representen dar vida a tus valores, dar vida y representar lo que realmente es importante para ti.

Tomando uno de los ejemplos del apartado anterior, si partiendo de la familia como algo realmente importante para ti, te dieras cuenta de que en realidad lo que la hace tan importante es el “cuidar de los demás”, podrías incorporar una NUEVA acción a tu vida que diese vida, que representase ese “cuidar de los demás”. Como por ejemplo el dedicar una hora a la semana de voluntari@ en el casal del barrio o el activamente tratar mejor y con cariño a l@s que están a tu lado, o a tus compañer@s de trabajo o a determinad@ amig@… Aquella acción nueva, que suponga algo que no has hecho hasta ahora, que tenga sentido para ti, y que represente ese determinado valor. Sé concreto en definir cómo y cuándo vas a llevar a cabo esa nueva acción.

5.Define cómo quieres que sea tu día a día, tu vida cotidiana, tu rutina. Aplícalo. Establece tu agenda, tu hora de levantarte, el tipo de comida que quieres consumir, qué hacer con las horas muertas disponibles, a qué hora irte a dormir, cuántas horas de dedicación al ejercicio físico/deporte,.. .

6.Diviértete. Por absurdas, criticables o infantiles que te parezcan las ideas que surjan al pensar sobre qué te hace/haría divertirte, llévalo a cabo –siempre y cuando no impliquen daño propio o ajeno-. A lo mejor es darte un capricho puntual –por puntual hemos de entender especial, es decir que no forme parte de tu rutina-, ir al cine, o a un concierto, o tomarte un helado o irte a hacer un masaje o spa, al teatro, a un museo.. lo que sea que te haga sentir diversión. Date el permiso de disfrutar de vez en cuando.

¿No te satisface tu vida tal y como la sientes ahora? En gran medida depende de ti cambiar a mejor, vale la pena. Tú puedes.

Más sobre liderazgo, Inteligencia Emocional, Naturaleza y otros temas en este blog, síguenos en fbk o suscríbete a nuestra Newsletter –introduciendo tu nombre y email al pie de esta página-.

¡Conoce experiencias inspiradoras: nuestros cursos y talleres de Inteligencia Emocional y Liderazgo en la Naturaleza!

Pablo Lapuente coaching

Pablo Lapuente
Co-Fundador/Instructor en LIFE Leadership School
Formador y Coach especializado en Liderazgo, Organizaciones y Relaciones e Inteligencia Emocional
Guía de Montaña y de Piragüismo

#LIFE a tomar viento #atomarviento | LIFE Leadership School

Queremos darle todo el sentido a #LIFE a tomar viento #atomarviento , para disfrutar de mucha vida. Aquí te lo explicamos brevemente

Vemos a nuestro alrededor, incluso a veces en nosotros mismos, una tendencia a meternos en una rutina fácil, algo cómoda, que nos invita a vivir de un modo aséptico y superficial. Lo sabemos, nos proponemos cambios, lo intentamos duro y a veces, lo conseguimos. Somos privilegiados testigos de la superación de personas a nuestro alrededor que quieren más de la vida, quieren disfrutar del esfuerzo, la aventura y el aprendizaje paso a paso, dando lo mejor de sí mismas y fomentando lo mejor en los demás. En algún momento han dicho –basta- y lo han ido a buscar. Han ido a tomar viento, más literalmente que nunca.

Ese es nuestro mensaje en #LIFE a tomar viento #atomarviento

Para el 2019 te deseamos aventura, naturaleza, aprendizaje, autenticidad, superación y conexión, en resumen: te deseamos MUCHA VIDA

Feliz Navidad

#LIFE a tomar viento #atomarviento

Enlace a Youtube: https://youtu.be/C8YolCTsjH8

 

equipo LIFE

Pablo Lapuente y Toni Abelló
Pablo es Coach/formador y Toni es formador y diseñador de contenidos. Desarrollan habilidades de Inteligencia Emocional y Liderazgo en LIFE Leadership School, desde donde proponen Trekkings formativos a países como Nepal y Perú, Campamentos para adolescentes en los Pirineos y Formaciones para Empresas desde la Escuela de Liderazgo by Edurne Pasaban. También son guías de montaña y de piragüismo (Pablo)

Origen: #LIFE a tomar viento #atomarviento | LIFE Leadership School

#LIFE a pastar fang #apastarfang

Volem donar-li tot el sentit a #LIFE a pastar fang #apastarfang , per a gaudir de molta vida. Aquí t’ho expliquem breument

Veiem al nostre voltant, inclús a vegades en nosaltres mateixos, una tendencia a ficar-nos en una rutina fàcil, un punt còmoda, que ens invita a viure d’una manera asèptica i superficial. Ho sabem, ens proposem canvis, ho intentem dur i, a vegades, ho aconseguim. Som privilegiats testimonis de la superació de persones al nostre voltant que volen més de la vida, volen gaudir del seu esforç, la aventura i el aprenentatge pas a pas, donant el millor de sí mateixes i fomentant el millor en els altres. En algun moment han dit – prou- i s’han posat a buscar-ho. Anant a pastar fang, més literalment que mai.

Aquest és el nostre missatge a #LIFE a pastar fang #apastarfang

Per al 2019 et desitgem aventura, natura, aprenentatge, autenticitat, superació i connexió, en resum: et desitgem MOLTA VIDA

Bon Nadal

#LIFE a pastar fang #apastarfang

Enllaç al Youtube: https://youtu.be/fdAB1v9pGb8

 

equipo LIFE
Pablo Lapuente i Toni Abelló
Pablo és Coach/formador i el Toni és formador i dissenyador de continguts. Desenvolupen habilitats d’ Intel·ligència Emocional i Lideratge a LIFE Leadership School, des d’on proposen  Trekkings formatius a països com Nepal i Perú, Campaments per a adolescents als Pirineus i Formacions per a Empreses des de La Escuela de Liderazgo by Edurne Pasaban. També son guies de muntanya i piragüisme (Pablo)

Origen: #LIFE a pastar fang #apastarfang | LIFE Leadership School

La práctica del coaching según Pablo Lapuente Coaching Lleida

Qué es el coaching y algunas de las habilidades fundamentales en la práctica del coaching según Pablo Lapuente Coaching Lleida

Recientemente hemos empezado a impartir un curso de iniciación al Coaching con LIFE Leadership School y uno de los primeros puntos a tratar es saber de qué estamos hablando. Muchos alumnos compartían sus impresiones sobre el coaching desde lo que han visto en la tele, han oído o han leído al respecto. Es un tema trillado y es curioso, que aún así, surja la sorpresa al tratarlo.

No pretendo innovar, tan sólo destacar, algo que comprendí en Canadá cuando empecé a formarme como Coach. No somos expertos en la vida de los demás. No somos la ayuda que necesitan nuestros clientes. No tenemos la clave para que consigan sus propósitos, recuperen su pasión, pongan orden en su vida, mejoren su autoestima o conecten con su vida.

La clave no ha de ser el Coach, la clave –en mi opinión- radica en creer, tener la certeza, de que cada persona es experta en su propia vida. Después está la autogestión necesaria en todo momento para bailar con las distintas habilidades y técnicas asociadas al coaching.

Pero, ¿Qué es el Coaching? Desde que empecé con PL Coaching Lleida, he ido construyendo una definición cada vez más simple: es una manera de comunicarse (relacionarse, -siendo purista-) que se enfoca en la consecución de los cambios que el cliente quiere hacer en su vida –sea en la vertiente que sea-.

pl coaching lleida

Un proceso de coaching efectivo ha de combinar fases de profundizar en la conciencia y otras de impulsar la acción. Desde la curiosidad y la escucha global, pasando por la citada autogestión, hasta la intuición. Esta última habilidad es la que incita al coach “soltarse” de vez en cuando, a evidenciar una señal propia y su interpretación y ponerla en manos del cliente para que sea él el que determine su utilidad o impacto en aquello que se está tratando.

Cuando más determinemos una pauta a seguir a la hora de aplicar coaching, menos efectivo será el proceso. Más bien cuando más conectados estén cliente y coach con su relación de coaching, mayor eficacia hallarán. Son un equipo de trabajo.

Por eso sudo horrores desde mi rol como formador de coaching, liderazgo o inteligencia emocional. No hay una pauta de preguntas que ofrecer a los alumnos, no hay un listado de pasos a realizar en un proceso de coaching más allá de dinámicas muy concretas generalmente asociadas al coaching de relaciones y sistemas organizacionales, equipos o empresas. La pauta que trato de transmitir es revisarse en frío, cuando no se está con el cliente y velar por la autogestión necesaria para bailar entre las habilidades. Por ello una formación sobre coaching ha de fundamentarse en la práctica. Una cosa es hablar de coaching y otra muy distinta es aplicarlo desde la práctica.

El otro día una alumna aportó lo que se había agotado al aplicar la escucha global y la curiosidad en una de sus prácticas. Lo había conseguido, y ese, el agotamiento mental, es un buen indicador de ello. Su aportación nos hizo comprender al resto cómo solemos escuchar, conversar, en nuestras interacciones diarias.

De hecho, sigo aprendiendo, de cada cliente o alumno. De sus perspectivas, acciones, emociones y aportaciones que tienen eco en mi.

¡Conoce experiencias inspiradoras: nuestros cursos y talleres de Inteligencia Emocional y Liderazgo en la Naturaleza!

Pablo Lapuente coachingPablo Lapuente Coaching Lleida

Co-Fundador/Instructor en LIFE Leadership School

Formador y Coach especializado en Liderazgo, Organizaciones y Relaciones e Inteligencia Emocional

Guía de Montaña y de Piragüismo

Desarrollo de adolescentes, qué vamos aprendiendo | LIFE Leadership School

Desarrollo de adolescentes, qué vamos aprendiendo

Desarrollo de adolescentes, qué vamos aprendiendoEl desarrollo de adolescentes es un reto desde muchas vertientes. Como profesionales de la formación, el coaching y el liderazgo de adolescentes en campamentos de verano, éstas son algunos de los aprendizajes que hemos ido obteniendo en los últimos años

Desde nuestra perspectiva, seguimos aprendiendo, y no pretendemos con este artículo asentar las bases de nada. Tan sólo aportar ideas.

Hacerles partícipes

Ser considerado por un adulto, a ojos de un adolescente, es una oportunidad para demostrar lo que sabe, dar su opinión o incluso pedir algo que necesita. Hacer partícipe no implica otorgarles toda la responsabilidad de una decisión, más bien el tener en cuenta su opinión u opciones y discurrir en su presencia la toma de decisiones.

Hacerle saber, diciéndoselo, que le tenemos en cuenta y que nos importa va más allá de “lo hago por tu bien”, “es lo mejor para ti”, “es lo que tienes que hacer”. Pasa por preguntarle “Cómo lo harías”, “Cómo podríamos entre todos”, “Qué quieres aportar y qué te gustaría que te aportáramos”, “Para qué estás aquí”.

Es manifestarles respeto y, en verdad, emprender la transición a su edad adulta, dejando espacio para el error y el aprendizaje, por mucho que estemos convencidos de que se equivocan..

Seguir leyendo en mi post: Desarrollo de adolescentes, qué vamos aprendiendo | LIFE Leadership School